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El Autómata Patasalada

En Mazatlán —cuyo nombre significa tierra de venados—, la figura del ciervo es raíz y emblema: guardián del monte para nuestros ancestros Totorames, signo de fuerza y renovación, y manifestación contemporánea constante en monumentos, escudos, danzas y memorias colectivas. Sin embargo, su presencia viva se desvanece ante el desarrollo urbano; cada vez menos avistamientos, como si el animal vivo se transformara en icono estático.

El Autómata Patasalada dialoga con esa transición. Inspirado en el pato de Vaucanson del siglo XVIII —que encarnaba la idea cartesiana del animal como máquina—, este venado mecánico traslada aquellas innovaciones al imaginario local. En su corazón laten nuestros símbolos endémicos: la creación culinaria que mezcla mar y fuego, el elixir dorado de los rituales sociales frente al mar, y el sonido del bronce, la tarola y la música de viento.

Nuestro símbolo más sagrado se vuelve aquí reflejo de una identidad orgullosa y festiva, forjada en tradiciones que persisten incluso cuando el entorno cambia. Este venado-autómata es un espejo: del orgullo y la nostalgia, de la vida que sobrevive en imágenes cuando se ausenta en la realidad, y de la tensión entre lo que somos y lo que programamos para recordar que fuimos.

Edición limitada de 30 estampas

Título: El Autómata Patasalada.

Técnica: xilografía y gofrado.

Dimensiones: mancha 26 x 48 cm, papel 41 x 65 cm.

Año: 2025.

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