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Vanidad de vanidades

Una escena suspendida entre el placer diario y la inevitable caducidad del ser. Inspirada en las vanitas del siglo XVIII, esta obra retoma símbolos de belleza efímera y lujo frágil para confrontarnos con la fugacidad de la vida. El hedonismo cotidiano se viste de nostalgia, y entre los pliegues del telón de la existencia asoman ecos de lo que somos y seremos. La intervención con acuarela acentúa los rastros de lo perecedero: lo que brilla hoy, se marchita mañana. Un recordatorio poético de que, tras la estética del presente, acecha siempre la sombra del tiempo.

Título: Vanidad de vanidades.

Técnica: xilografía intervenida con acuarela.

Dimensiones: mancha 60x90cm, papel 80x110cm.

Año: 2025.

El siguiente poema acompañó a la obra:

Vanidad

 

Llega la noche y se avinagra el trago,

mientras la polilla

insaciable

hace cojear la mesa

que ya no soporta ni un banquete.

Por costumbre,

descorchas la última botella.

El sofá ostenta

su alegría desteñida

a espaldas del retrato aquel

con el reloj de arena,

las cortinas, las flores

y el pavo real con diez mil ojos

como gotas de rocío

o vino tinto en vena

abrillantando las pupilas

de esos ególatras idiotas,

que creen tener por delante

dos siglos más de vida.

La eternidad, si acaso, es hoy

y no hay más tiempo.                 

 

                                                            Roxana Xamán

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